Entre edificios del siglo XIX, grandes arboledas y rascacielos se levanta en Málaga un rincón de gran singularidad. Se trata del barrio de La Malagueta, ubicado junto al Muelle Uno del Puerto y delimitado por la playa del mismo nombre. Un excelente rincón que se convierte en una estupenda alternativa para conocer a fondo la capital de la Costa del Sol y, también, disfrutar de sus múltiples opciones gastronómicas frente al Mediterráneo.

Playa de La Malagueta

Playa de La Malagueta © Nacho Sánchez

De orígenes obreros e industriales, a comienzos del siglo XX el corazón de La Malagueta latía con el impulso del ferrocarril y numerosas fábricas. Como una península, sus calles de tierra olían a un mar que también se aprovechaba en forma de balnearios, que servían de diversión a las clases más pudientes. La vida marinera que retratara Guastavo Doré en sus grabados cambió radicalmente en los años 60 del siglo pasado, cuando se decidió construir el mayor número de viviendas en el menor espacio posible. De ahí surgieron los grandes rascacielos que hoy dominan la bahía malagueña.

Estos edificios esconden uno de los mejores secretos del barrio: la plaza de toros de La Malagueta. La misma a la que acudía junto a su tío un joven Pablo Picasso, fascinado por un arte pasional que tanto influyó en su trabajo. El coso taurino le sigue rindiendo hoy tributo en la denominada corrida picassiana que tiene lugar cada mes de agosto durante la Feria de Málaga.

malagueta bull ring

Frente a la plaza de toros se extiende el Paseo de Reding, que toma su nombre del militar suizo Teodoro Reding, que ayudó al ejército español a vencer a las tropas francesas en la Batalla de Bailén. Esta calle hace de unión del centro de Málaga con su zona este y permite un precioso paseo bajo la sombra de grandes ficus y un bonito catálogo de edificios.

En ellos se instaló la burguesía del siglo XIX, que contrató a los mejores arquitectos del momento para dotarlos de diversas influencias: reflejan elementos neomudéjar, torres, tejas de cerámicas, arabescos, influencias historicistas y regionalistas e incluso toques modernistas.

Uno de los más interesantes es el que hoy acoge el Museo del Patrimonio de Málaga, que cuenta con 4.000 piezas que permiten conocer Málaga desde distintos puntos de vista, como el urbanismo, la naturaleza, la escultura o la artesanía.

Hacia el oeste, el Paseo de Reding se convierte en el Paseo del Parque, mientras que hacia el este se extiende, a través del Paseo de Sancha y siempre paralelo a la línea costera, hacia los barrios de Pedregalejo y El Palo.

Edificio paseo de Reding

Edificio paseo de Reding © Nacho Sánchez

¿Dónde alojarse en La Malagueta?

Uno de los inmuebles más destacados del entorno de La Malagueta es el que ocupa hoy el Gran Hotel Miramar, inaugurado en 2017. Construido en 1926 como hotel, posteriormente fue utilizado como hospital de campaña y, más tarde, como Palacio de Justicia. Hoy es uno de los más modernos establecimientos hoteleros de la ciudad y uno de los favoritos del turismo para su descanso. Con modernas instalaciones y frente a la playa, es perfecto para sentir la esencia de la ciudad.

Muy cerca se encuentra también los hoteles MS Maestranza Hotel  y California, junto al que se pueden degustar ricas tapas y raciones tradicionales en La Taberna del Fraile.

Hay muchas opciones de apartmentos con vistas increíbles en el barrio.

gran hotel miramar

www.granhotelmiramarmalaga.com

¿Dónde comer en la Malagueta?

De hecho, en el barrio de La Malagueta existe una amplia oferta gastronómica. Uno de los espacios más interesantes es Aire Gastrobar, dirigido por el chef Pepo Frade y ubicado en una vieja casa de dos plantas que data del siglo XIX. Con el producto andaluz como principal protagonista, su cocina ofrece los sabores del sur, ya sea a través de un plato tan tradicional como el gazpachuelo, el rabo de toro o la ensalada malagueña.

La tradición y la vanguardia se dan la mano en este restaurante que siempre es un acierto. Cerca se ubica el pub Camdem Town, que recupera la esencia británica y ofrece casi un centenar de ginebras y una gran variedad de tónicas o whiskys.

aire gastrobar restaurant

Aire Gastrobar

Otro de los lugares indispensables es La Manzana de Oro. Se trata de un viejo ultramarinos abierto en 1950 donde la amabilidad, los productos de temporada y el concepto slow food son marca de la casa, como también lo son sus productos gourmet y una inmensa variedad de vinos. Mientras, en pleno corazón del barrio de La Malagueta se encuentran también otras referencias gastronómicas de la ciudad.

También también merecen una visita El fogón de Carmen, El refectórium o La Ménsula. El clásico Merendero Antonio Martín es hoy un precioso restaurante junto al mar donde disfrutar de la cocina andaluza y el rico pescado malagueño. Y muy cerca existe otro clásico local: el Café de París. En él, su propietario y cocinero, José Carlos García (con una estrella Michelín en el restaurante que lleva su nombre), ha sabido actualizar los mejores sabores de Málaga.

la manzana de oro malagueta

La Manzana de Oro © Nacho Sánchez

Un paseo por el barrio

Para la digestión ante tanto rico producto, nada como pasear junto al mar. El bonito recorrido podría empezar junto a las letras sobre la playa que ayudan a inmortalizar el momento y, luego, continuar hasta La Farola, que con sus 200 años de historia (hasta junio existe una exposición en su interior) es el único faro de España con nombre de mujer.

La Farola Malaga

La Farola © Nacho Sánchez

Desde ahí, una opción es continuar hasta la estación de cruceros en una tranquila caminata y, otra, adentrarse en el Muelle Uno y el Palmeral de las Sorpresas, donde todo puede pasar. Para acabar, nada mejor que saborear uno de los muchos vinos elaborados en Málaga que sirven en La Odisea, el perfecto lugar para acabar dulcemente la jornada con vistas al barrio de La Malagueta.

palmeral de las sorpresas

Palmeral de las Sorpresas © Nacho Sánchez